En los parques

En los parques

En otoño era fácil darnos a la emoción de deambular sin rumbo y disfrutar pisando las hojas en los parques. Fue antes de que supiéramos que sólo caen las hojas secas, envejecidas, amarillas y muertas, como marchitas páginas.

Si fuésemos capaces aquí, en este momento, de sujetar las riendas y frenar el galope, sin querer llegar nunca, acariciando el suelo, el aire acariciándonos, sin saber hacia dónde, sin pensar en el cuándo, sin final ni principio,

y en un girar continuo de palabras al viento, cerrar todos los libros, quedarnos detenidos, tender el alma al sol tenue de los recuerdos que alguna vez quemaron los labios y los ojos, y que ya sólo son desorden de papeles.