A Gustav Klimt

A Gustav Klimt

Para Alejandro Duque Amusco

No les llega la luz de los diamantes. Se apagan bajo un agua sin estrellas, sin reflejos de luna vacilantes, sin ser ya propiamente sólo ellas.

Las ondinas de giros ondulantes, las algas en que habitas y destellas, las danzas temerosas e inconstantes, tampoco son ya propiamente aquéllas.

Y en óleos repintas tus ensueños, fantasías de un genio bizantino abocado al azul de los diseños,

al labio de oro, al pelo columbino, al cuerpo que se erige entre los sueños eterno en lo sagrado femenino.