A la muerte

A la muerte

A Alejandro Duque Amusco, amigo

Y cómo describir su helada sombra, esa luciérnaga en la boca abierta, ese abismo insondable que se inserta en una realidad que no se nombra.

¿Por qué tu corazón aún se asombra? Dentro de ti la vida yace muerta y es así que la nada nos deserta cuando el último viento ya la escombra.

Llena su nombre algún lugar vacío entre cimas de otoño y luz de frío, donde el hombre no es hombre y no es el dueño

de su inmenso dolor ni de la suerte, porque es el reino oscuro de la muerte ese sueño de sueños en el sueño.