Arlecchino desolato

Arlecchino desolato

Una lágrima blanca en el semblante, una gualda tristeza que enrojece la desazón que ya no pertenece al rostro que se muestra vacilante,

dolido ante la luz y desafiante por no saber si el tiempo que acontece remontará el delirio que decrece cuando todo se pierde a cada instante.

Descubrirás, ya muerto en el espejo, el rómbico payaso columbino que mostraba tu pálido reflejo

en las horas de rosas y de vino que llenaban las copas del festejo del invisible llanto de «arlecchino».