Distancia en los espejos

Distancia en los espejos

Solamente era un niño y no sabía que vivir, y morir, todo era en vano. Pensaba que morir era cristiano, no aquel incendio que te consumía.

Pasó el tiempo y la muerte la hice mía con la extensión y la impiedad del llano. Te ofrecí a manos llenas, en mi mano, el consuelo que es larga tiranía.

Siempre intenté salvarte en el recuerdo e impusieron su juego los espejos. Te desvaneces poco a poco y pierdo

la velada señal de tus reflejos. De tu beso y ternura no me acuerdo. No pensé que morir fuera tan lejos.