Los trabajos y los días

Los trabajos y los días

Para Anna Torres

Deberemos tener buena memoria para recolectar en nuestro cuerpo la cosecha de espacios compartidos, el humus de la vida en el abrazo, la dimensión exacta y cruel del tiempo. Una luna bivalva ha dibujado aquel narcotizado mar de ensueños donde los dos dormimos enlazados como hiedras que ahogan su veneno en el cielo infinito de la noche. Deberemos tener buena memoria para no sucumbir a ese vacío de las horas perdidas como el agua, cuando la casa exude tu distancia y se empañen de muerte los cristales, cuando surque tu espíritu las brumas de infinidad de ríos y montañas y el manto de planetas donde el cuerpo no se vuelva la sombra de un cadáver cuando llegue el otoño de los besos. Deberemos tener buena memoria para poder pensar en lo que fuimos, para creer e imaginar siquiera que ya no queda nada de los años vividos sin tu amor cuando no estabas. Son arduos los deberes del amante, continuos y forzosos sus trabajos. Para alterar los planes de la muerte, a todo esto obliga haber amado.