Muerte de Dios

Muerte de Dios

Las horas peligrosas de este triunfo sobre un azul de vivos y de muertos. El hombre ya no entiende si el destino será sobrevivir al mundo o a sí mismo. Recomienza las horas, desanda los caminos, y en un lugar recóndito, olvidado, de sus días perdidos se contempla como el ser de cartón reblandecido entre tormentas demasiado tristes. Tristes de luz, de azul y de reflejos. Bajo el cielo de Dios mueren los sueños.