Ofrenda de luz

Ofrenda de luz

Para Carlos Bousoño

En los bosques lejanos donde el ser inocente que fue el hombre se olvida del bien al que es llamado, existes tú, el demonio que se ha crucificado al madero del sueño y al agua transparente.

Y es así, en lo invisible, que te haces evidente. Rastro del mal que nunca se hubiera propagado de no ser por la duda que acecha a cada lado de los ojos abiertos y amables del presente.

La vida es la condena. La lucha de titanes, que rige lo inmutable, sobrevive a los huesos y mueve las esferas con fuerza de palancas.

Pero queda el amor, sueño de los volcanes que en los labios enciende la lava de los besos, una ofrenda de luz entre palomas blancas.