Umbral sagrado

Umbral sagrado

He venido a buscarte donde emergen las tierras de un barbecho de esperanza, y en tus brazos de arcilla he sido libre modelando dictámenes de dioses que en la noche tranquila nos amaban. He venido a buscarte entre vestigios, por campos de amapolas inventadas que contemplábamos con ojos tristes, al amparo de vidas que eran agua y volverán al agua de la nada. He venido a buscarte en los relojes que marcan los amores subterráneos y el tiempo señalado de mi muerte, tantas veces perdido y recobrado. He venido a buscarte en los inventos de genios devastados por el hombre, en la alquimia de magos que se pierden en el confín del paso de los años, en los vestidos largos de las damas de las cortes doradas de Versalles, en las máscaras rotas de Venecia, que muere todavía de belleza cuando renace Tadzio de sus brazos. He venido a buscarte y ya no estabas, no estabas entre nubes bendecidas. Tu regreso en las lluvias se demora por el umbral sagrado de tu vida.