En la conversación tranquila has visto el paso irreductible de los años, cómo el cuerpo desciende los peldaños del tiempo que te vuelve viejo y listo.
Cada día regresas al existo de recuerdos antiguos y ya extraños, cuando te encuentras por los aledaños de tu casa a Ingrid Bergman, Jesucristo,
a Dante y a Petrarca, o a Virgilio que vuelve de su infierno a su otro exilio, al sueño en que conviertes su añoranza.
Disfruta de la tarde a sorbos lentos, abraza el mar y bébete los vientos, la lentitud del vino es tu tardanza.