Estoy, amor, en Sóller. He venido en el tren. Escribo una postal y la meto en el sobre. Recuerdo aún tu nombre y el Apartado 3 de Correos de un pueblo donde nunca estaré.
Ven a salvarme, amor: he naufragado ya. Escribo con mi sangre en un feble papel. La botella está rota y no lleva tapón. La mar está movida, se acerca el huracán. Ven a salvarme, amor
De “La quijada de Orce” 1988-1997