Non vivificatur nisi prius moriatur ( 1° Cor., 15, 36). E carcere ad oethere. Dant vincula pennas.
Miradme aquí, Señor, a vuestras plantas, de todo bien desnudo, enfermo y pobre, de mi nada perdido en el abismo. Vil gusano de tierra, por un rato be venido a arrastrarme a la ceniza. Mi cuna fue un grano de polvo y otro grano será mi sepultura. Quisiera ser algo para ofreceros, pero Vos me queréis pequeño e inútil y desnudo de gloria y de prestigio.
Haced de mí lo que queráis, hoja seca de las que el viento lleva, gota de agua de las que el sol, sobre la hierba, seca, o si queréis, motivo de escarnio. Yo no soy nada, mas mi nada es vuestra; vuestra es, Señor, y os ama y os quiere. Haced de mí lo que queráis; no soy digno de andar a vuestros pies; cual árbol estéril, arrancadme de raíz de la tierra; devastadme, abatidme, aniquiladme.
Venid a mí, congojas del martirio, venid. Oh cruces, mi oro y mi fortuna, ornad mi frente, engalanad mis brazos. Venid, laurel y palmas del Calvario, si hoy ásperas me sois, pronto me será a vuestra sombra dulce sentarme. Espina del dolor, ven a punzarme; corre a abrigarme con tu manto, oh injuria; calumnia, a mi alrededor lodo apila, miseria, ven para llevarme a rastras.
Versión de José Batlló