Conjuro

Conjuro

De tu mirada llena las bienaventuranzas aguardamos, rotundo sol de mayo: Aquellos cuerpos en la calle solos están. Huye la pena misma de su lado. Catástrofes y fiebres asédianlos ajenas a distancia. Y les niega raíces la tierra que su sombra hiere.

No permitas que rueden abolidos como fardos mostrencos a los pies de la vida.

Roce tu llama todo resto feraz, y suenen sus injurias y su gozo reviente; una brava pasión en la morada los acompañe y abra las ventanas mustias a la contigua tempestad, diluvio de linajes.

Tu corazón invade limbos, sol numeroso y único; ara piedras inánimes con furibunda primavera: Déjalo desgranarse sobre la carne de los débiles.