Esta desmemoria mía

Esta desmemoria mía

Yo no tengo memoria para las cosas que pergeño. Las olvido con una torpe facilidad. Y se despeña mi prosa por abismos fascinantes, y los versos esfuman su tozudez como si nada.

A veces ni siquiera recuerdo los favores de la bastarda musa pasajera, ni los ayes nerviosos del alumbramiento. No sé, pero me cansan tantos anacrónicos ecos, tantos rastros gustados a deshora.

Mejor así, progenie de papel y de grafito. Mejor que te devoren los laberintos del cerebro, apenas declarado tu primer vagido.

Así yo seguiré sin lastre alguno fraguando más capullos (devociones efímeras, incendios absolutos), y después otros más, y más aún, hasta morir del todo.