Para Valentina Aprieto mis espuelas en el ijar de consonantes, me simplifico de este modo longitudes. Sé lo que digo. Me brotan letras unidas en un signo: el de tu nombre. Y estoy como mareado de tanta resonancia total. Maduré para ti horas enteras y llegué a tu camino por derecho.
Y sin lóbrega luz me voy ahora hasta tus pasos. Sosténme, te sostengo. Apóyate, me apoyas. Caminemos ya juntos, pueblo, mujer míos.