Siento resorte ser, siento agonía. Siento mi cierta humanidad junto a tus meses. Y repito tu nombre o yo descolorido. O yo me simbolizo entre metales. O yo soy ese cuerpo que te embriaga.
Sucede que hallo apenas no cosas qué decirte, sino cómo decirte que te espero, que de mis piedras eres veta, quede mi pie junto a tu huella. Pero cómo decirte es que no encuentro. Pero cómo decirte así, sin más: tuércete en mí como bejuco. Siento dejarte. Siento que te dejo. Y al despedirme, algo de mí se va, algo de mí se queda adentro de mis huesos. Siento tu danza. Siento tu guerra así con el espacio. Y desvanezco sueños. Y piso realidades. Y trémula tú, tremolo vientos aurorales. ¡Ve mi relámpago fijo de obsidiana: he de venir a hincarlo hasta tu suelo!