¿Dónde, en verdad, nace el idioma? ¿En la garganta o en la piel? ¿En el hoyo más denso, más amargo y profundo de la historia? Lengua y palabra somos, pregunta acaso, el grito ya voraz, hambriento, seco, súbita voz de ronca arquitectura, aire que rasga el árbol, de la raíz hasta la suave explosión de la semilla.
Pues el amor era casual y cuando la lluvia se estrellaba en los cristales y hacía que la luz naciera, adentro, cuánta crueldad, cuánta premura, cuánta prisa y desolación amargas, cuánta.
Pero el amor era un abismo y yo iba hasta el fondo de ti. Y nada ni nadie, pese a esa desolación y pese a aquella prisa amarga, podía separarme de ti. Yo te pertenecía como una brasa pura, como un harapo de carne adherido a tu carne. Y tú, como una voz, como una palabra más en mi cerebro, como algo nacido en el centro de mí, hablabas y todos te escuchaban. Mi voz había cambiado. Lengua y palabra somos, pregunta acaso.
La verdad es que yo vivía de tus alientos hasta un sitio imposible, hasta donde yo no era yo, hasta donde tú empezabas a ser una parte gravísima, enferma, de mí mismo. Ésas eran mis letras, ésta ha sido mi voz, la sangre estremecida en cinco largos, infernales y felices años. Porque el idioma no nace en la garganta. Porque la voz no nace en los pliegues más hondos del cerebro.
Somos lengua y palabra, sí, pregunta a veces, sorda respuesta, negras voces. Somos el otro. Yo soy sólo tú. y tu historia me niega y me edifica. Soy un pájaro ciego que una vez y otra vez, como la lluvia, contra las ventanas de los cuartos, resbala, lento. Soy un pájaro que recuerda y que canta, enceguecido ya por tu memoria. Cuando estoy a tu lado, cesa el canto. Vivir es todo. Mi voz nace desde la extrema raíz de tus sentidos.
Lengua y palabra somos, preguntas encendidas, respuesta a veces, aire que mueve un árbol, pájaros ciegos en un bosque extraño, recuerdos largos de la especie, voces llenas de sangre, Cantos que rompen el inmenso silencio blanco de la noche, una luz que se apaga, un rescoldo contra la brasa cruel de las estrellas. Valió la pena vivir este minuto. Alegría. Moriremos.