Carta

Carta

Amada, en las palabras que te escribo quisiera que encontraras el color de este pálido cielo pensativo que estoy mirando, al recordar tu amor.

Que sintieras que ya julio se acerca -el oro está naciendo de la mies-, y escucharas zumbar ]a mosca terca que oigo volar en el calor del mes…

Y pensaras: “¡Qué año tan ardiente!”, “¡Cuánto sol en las bardas!”… y, quizás, que un suspiro cerrara blandamente tus ojos… nada más… ¿Para que más?