Madrigal

Madrigal

Eres, como la luz, un breve pacto que de colores fragua su blancura; y en iris -como a ella- te figura de la nieve menor el prisma abstracto.

Dejas, como la luz, un sordo impacto de sombra en la retina y, por la oscura huella que de su tránsito perdura, recuerdo el esplendor de tu contacto.

El cristal te deshace, no el acero; aunque, más que el cristal, la geometría, pues transparencias sin aristas nunca

lograron traducir tu ser ligero. Y, por eso tal vez, el alma mía te descompone cuando no te trunca.