Voluntad

Voluntad

Si yo pudiera acariciarte, ¡oh fina suavidad de la música del viento!, en las ramas profundas de la encina… ¡Oh, si tuviera tacto el pensamiento para palpar la redondez del mundo, el rumor de los cielos transparentes, el pensar de las frentes y el viaje del suspiro vagabundo!…

¡Si al corazón llegara en su forma real, el infinito; lo que fué llanto en la pupila clara, saciedad en el grito; si la verdad me hiriera con su arista cruel, en tajo rudo; si todo lo que viera estuviera desnudo!

¿Qué palabra soberbia y rebosante daría esa expresión apetecida? ¡Pensar que bastaría, así, un instante para borrar las formas de la vida!