Di adiós, adiós, adiós, Di adiós a tus días de doncella, El venturoso Amor ha venido a cortejarte Y a cortejar tus usos de doncella. El ceñidor que te sienta soberbio, La redecilla sobre tu áureo pelo,
Cuando hayas escuchado su nombre Por encima de las trompetas de los querubines Comienza tiernamente a desceñir Tu pecho de doncella para él, Y tiernamente a retirar la redecilla, Que es el emblema de tu doncellez. De “Música de cámara” Poesía completa Visor Libros 2007 Versión de José Antonio Álvarez Amorós