Jardín de canal

Jardín de canal

1 He tenido que llegar a edad avanzada para aprender a amar el silencio. Conmueve a veces más que la música. En el silencio aparecen señales emocionadas y en las encrucijadas de la memoria detectas nombres que el tiempo pretendía ahogar.

Por la noche, en las copas de los árboles, puedo oír hasta el corazón de los pájaros. Y al caer el día, una vez, en el cementerio, oí de lo hondo de una tumba el crujir de un ataúd.

7 Nunca, nunca acariciará mi barba rala; nunca ahogaré mis labios en su cuerpo. No haberla visto quisiera para que no me decapitara cada vez con el sable de su belleza. Al día siguiente, en el teatro, se situó paciente junto a la columna, sin apartar la mirada del palco vacío. Cuando entró, se sentó en el asiento de terciopelo y entornó los hechiceros ojos, y las largas pestañas, como una planta carnívora de cuya flor pegajosa no hay escape.

Cúbrete los ojos o enloqueceré de amor. Era joven, enloqueció y murió.

Versión de Clara Janés