Beso

Beso

Aquel clavel que abrió tu llamarada… Aquella inolvidable quemadura… Aquella doble y única locura, ¡ay!, maravilla fue, mas será nada.

Recordaré el clamor de tu mirada. Recordará tu voz mi mordedura, mas se deshojará mi dentadura sobre el otoño de mi boca helada.

Ese beso me pesa gravemente. Ha de caer a tierra por mi peso, pero puedo y te amo todavía.

Y en los alrededores de mi frente tendrá la maravilla de aquel beso su consulado de melancolía.