Dos perfiles, son dos, en el inerte yacer del afilado caballero, pero un solo perfil, el verdadero, haciendo la moneda de su muerte.
Moneda del vivir -azar y suerte- ya jugó su caer triste y austero, y ahí está el amante más sincero esperando un amor que lo despierte.
Ya en línea y trazos fieles se resume su enérgico morir tan delicado, de amante que en olvidos se consume.
Qué fragancia de besos que no ha dado. Oh valeroso y único perfume. Oh, el morir en olor de enamorado.