Seguramente tú porque tú eres una nube que pasa, un puro río, y yo tengo una sed, y un cielo frío, seguramente como tú prefieres.
Como los quieres tú, como los hieres, seguramente es cierto que te ansío, y es todo cierto, sí, ¿ verdad, bien mío? seguramente, cuando tú me quieres.
Cuando en mi vida -río- te derramas, seguramente sé -adiós torrente- que alguien me ha de olvidar. Y tú me llamas,
y me has de amar apasionadamente. ¿Y quién me ha de olvidar, si tú me amas? Seguramente, tú, seguramente.