Seguro otoño

Seguro otoño

¿Qué será del amor, cuando estas manos que acariciaron, vivas, la belleza, no sean más que hierba en la maleza de la muerte y la nada?… Gestos vanos

con que mi muerte avise a los humanos que la vida termina cuando empieza… Oh aquella breve y cálida pereza con que toqué sus frutos más lozanos.

Esas caricias son pecado grave. Pero hombre impertinente soy, lo sabe el corazón, notario de mis besos.

La carne en flor aún, y en esperanza… Y la tormenta de la muerte avanza a punto ya de deshojar mis huesos.