Albert Peyriguere

Albert Peyriguere

Para ser el menor entre los hombres y servir a Jesús, una mañana abandonó su iglesia y su sotana, la liturgia, sus fieles y sus nombres. Sobre tierras paganas fue un errante: anduvo por Rabat, amó a su gente y en el Kebbab inhóspito y doliente sirvió a los más pobres, fue constante. Ni la espada, ni el fuego, ni las prédicas fueron los incentivos que llenaron al infiel con las llamas evangélicas; de Jesús fue razón su humilde historia, el amor que sus obras heredaron: él fue su servidor, su oscura gloria.