Amor que apenas hace un rato eras fruto de resplandeciente interior en los ojos de irreprochable dulzura, que sólo eras una gota de agua resbalando entre los senos apaciblemente diminutos de una joven; ahora, al otro lado de las falsas paredes pintadas con húmedos y empañados carmines, entre la tarde nostálgica y la noche, oh amor, has de ser guía certero del asesino que ardientemente trabaja con un hilo de nieve en torno de lo que ama.
De “Detenimientos” 1947