Voy de tu mano entre los limpios juncos, entre nubes ligeras, entre espacios de tierna sombra. Voy en tus ojos.
Voy de tu mano como quien respira la pausa cálida del viento, como quien pisa en el aire blandos frutos, como quien bebe su risueño aroma.
(No he de perder el trino y la corriente que te moja de libres claridades, ni tu cabello suelto como el río que apresura sus labios en la sombra).
De “Bajo los ojos del amor” 1950