Te extraño, oscuridad, mi vieja amiga, mientras hago memoria de tu exilio insaciable, de tu armazón endeble, de tu edad. A través de las piedras donde el tiempo fabrica un nombre corroído por vegetaciones las ortigas deslíen tu poder. El muro escucha erguido, la música transcurre sin avidez y cede. Otros lugares hay. También allí tu soledad es necesaria. Densas como un olvido tus palabras llegan a su fin Queda un tibio y espeso calor que todo lo cubre. Dónde anudar el hilo de tu historia, dime. La luz que cae exime de sorpresa. Dulce fue tu universo, oscuridad.
“Profanación”(es) 1979