Zoey, o de qué color son las princesas

Zoey, o de qué color son las princesas

Founderous wilding weeds endear paradise. Louis Zukofsky

Los impactos de luz no son el día, aunque canten la vida que no sé y haya un sol tan extraño que aspire a serlo sin palabras, sin viejos nombres, sin furia, sin misterio, ese albor de la muerte donde se asienta el mar. Yo ya no juego Con la luz. No quiso saber de mis raíces, de las sensaciones que me acunaron, las que observo en ti, sumida, como estás, en el instante frágil de una niñez que una vez fue mi reino. En lo más hondo de su plenitud hay un candor que inventa mediodías con el fluir concreto de las horas: un mundo hecho de Cosas que se dan y perduran transmitiendo su flujo copo a copo. Mientras, el tiempo (que no se repite) me circunda. Heme aquí. Ya no podría abrir mis puertas a tu amanecer, pero la noche ha sido mi morada, y aún puedo percibir, sin su desasosiego, ese aluvión de estrellas y de auroras en flor que reclaman su cuota de rocío. Si parco fui, tu sueño se ha vengado de mi silencio, en esta concha donde reposa el río que nos lleva. Dejemos que su claridad disuelva mi costumbre. No intentaré siquiera comprender. Un árbol no comprende el viento que lo visita.