estábamos ahí detrás del seto hendidos a buril en la espesura
estábamos ahí abrazados e inmóviles a salvo de los perros de la casa
estábamos ahí como piedras talladas por el canto del búho como agua detenida por el canto del liquen como raíz medicinal que aguardase a una enferma
estábamos ahí tras los arbustos a salvo del bullicio feliz de las palabras lo que dices de mí lo que digo de ti las palabras que dicen pon la cena el columpio chirría que se laven las manos he encontrado ese vino que te gusta
estábamos ahí sin las palabras hundidos en la noche como huella en el barro abrazados e inmóviles como el rayo en el tronco a salvo del Estar y del Ahí perros que muerden al extraño que salta el muro de la casa
estábamos ahí detrás del seto como un poco de lluvia secándose en la cuerda de la ropa besándonos despacio para parar el río buscándonos despacio viviéndonos despacio para parar el hielo y el deshielo para parar las nubes y las águilas para entrar muy despacio al cuarto donde duermen las preguntas para salir del tiempo sin salir de nosotros
estábamos ahí sin arcos de palabras sin flechas de palabras desarmados y solos como el óxido que baja por la verja sin cepos de palabras sin lazos de palabras sin tirachinas de palabras abrazados e inmóviles como briznas de un nido como una mariposa en el cuerno de un toro como un cadete muerto en su trinchera a salvo del Decir y del Nosotros emboscados y tristes lamiéndonos despacio desde nunca hacia nunca pulsándonos despacio como a un violín los cambios de humedad cerrándonos despacio las madrigueras del deseo mientras ladran los canes y olfatean mientras ladra el Decir ladra el Nosotros mientras ladran a coro las palabras lo que dices de mí lo que digo de ti
ayúdame a peinarme la leche no está fresca gracias por el jersey gracias por tu sonrisa hoy te toca fregar ya mí las camas ayer no te acordaste de recoger las fotos se han mustiado las rosas pero no los geranios
estábamos ahí sembrándonos semillas de dedos y de bocas la pepita el carozo las costillas los tarsos sembrándonos el árbol de los huesos arrojando caricias como grano en el surco arándonos a espalda de los bueyes pesados del espíritu
estábamos ahí detrás del seto no en silencio pues éste mana de las palabras cercados por hurones por babosas por pistilos y abejas por el viento y un trozo de papel no en silencio pues éste se calla en las palabras el silencio se calla dentro de las palabras a salvo del Estar y del Ahí que se llenan la panza con todas tus palabras y las mías palabras como pienso que trituran sus dientes montones de palabras que les mantienen vivos y excitados palabras recogidas en platos de silencio que les hacen saltar mancharte con sus patas aullar a los de afuera palabras que alimentan la exclusión
estábamos ahí tras los arbustos como tréboles setas coccinelas como asteroides recién precipitados del olvido como el tallo espinoso de la nada como torpes alumnos del sauce y la colina como luz rebotando de tu cuerpo a mi cuerpo de pared a pared quitándonos despacio los ladrillos quitándonos ladrillos uno al otro para poner un claro del bosque entre los dos atesorando fórmulas para el tiempo del caos
estábamos ahí esculpiendo la luz en la espesura
estábamos ahí detrás del seto como ladrones sin pasado ladrones sin más plan que no ser atrapados por la Historia ladrones con las manos vacías de vacío ladrones sin ganzúas sin linternas sin guantes sin cronómetros sin pólvora futura ni el cortafrío del presente ladrones sin sintaxis ni pistolas plantados en un robo como en una maceta plantados en el plano de una casa como alfileres en un corcho plantados en el antes y el después como una jabalina lanzada contra un ñu
estábamos ahí soldados a la noche como planchas de un barco a la deriva sorbiéndonos y siendo sorbidos por los líquidos fantasma naufragando en un fantasma
estábamos ahí entre el bosque y la casa tras un seto a salvo del Decir que rompe el espinazo de los gatos a salvo del Estar que acorrala a los topos a salvo del Nosotros que acecha a los gorriones a salvo del Ahí que gruñe al visitante a salvo del desfile de palabras que aplastan tulipanes y magnolias lo que dices de mí lo que digo de ti barnizar las persianas me llevará una tarde por lo menos el paquete de harina me recuerda a tu amigo me esconderé en el gel cuando te duches te vi en mi pesadilla con treinta y dos cabezas de lechuga haz copia de esta llave haz copia de tu lengua
estábamos ahí abrazados e inmóviles como raíles a la tierra como una copa al agua que derrama desmigajados como para un cuervo desorientados como la brújula prendida de un imán abrazados e inmóviles como el humo y los troncos como el mirlo y sus trinos como el tren y el temblor y el pasajero
estábamos ahí detrás de los arbustos no escuchando las risas ni los discos ni los coches frenando al llegar a la curva no mirando los globos de colores no oliendo las galletas horneándose a salvo del Nosotros anfitrión de una fiesta a salvo del Decir malabarista a salvo del Estar que sirve canapés a salvo del Ahí que guarda los abrigos abrazados e inmóviles como nutrias de agua como milanos de aire como arcilla en la piel del alfarero no sintiendo el relente que empapa las hamacas y los toldos y riza los cabellos de los que bailan en el porche no atendiendo al silencio de todas las palabras lo que dices de mí lo que digo de ti nos vamos a tu casa. lo siento eres mi tipo. pues más a mi favor. es que jamás me acuesto con hombres que me gustan estropea las cosas cuando todo termina, estoy a tiempo aún de no gustarte si me das media hora, es tarde para el tiempo y es tarde para ti ya me gustas muchísimo. soy horrible lo juro. para mí una ginebra yo seguiré con blanco me han hablado de ti me han dicho que eres dulce y optimista el dinero ya sabes sólo sirve a la nada mientras más menos eres he dejado a las niñas con mi primo
estábamos ahí abrazados e inmóviles inocupados como los bancos de una plaza un día de tormenta desiertos como el iris de un cervatillo muerto desposeídos como una cantera de reptiles inobservados como las tejas de una torre a salvo del Abrazo y de lo Inmóvil esos perros rabiosos que atacan a sus dueños a salvo del Abrazo que le ofrece tus ojos a los pulpos cuando intentas salvar al que se ahoga a salvo de lo Inmóvil que transforma este punto en una cárcel
estábamos ahí entre el bosque y la casa dilucidados por el canto de un bosque y una casa dilucidados por el humus las brácteas las mantis religiosas dilucidados por el canto de ventanas y puertas abiertos al sentido abiertos los sentidos penetrando en lo otro que no es otro cayendo hacia lo otro desde un puente pintado sobre el agua cruzando a la otra orilla sobre balsa de espejos dilucidados por el canto que salva de lo Otro dilucidados por el canto que nos salva del Entre
estábamos ahí tras los arbustos ausentes de la punta de una lanza que viaja por nosotros como un escarabajo por el hueco de un árbol la punta de una lanza que no gobierna ya ni el asa ni la elíptica de un tiro la punta de una lanza que abreva en el hilillo de una sangre inmóvil y abrazada a nuestras bocas ausentes del galápago que desova en la playa del silencio ausentes de las fresas y del muérdago más allá del Decir y del Nosotros esas ratas que rompen los huevos del galápago más allá del Estar y del Ahí ese tifón que arrasa las playas y la ausencia más allá de las fresas comparadas con labios y más allá del muérdago que desvela los símbolos ausentes y presentes como el cielo reflejado en un lago lo que dices de mí lo que digo de ti le pondría una pizca de salvia y de tomillo el dolor no me sirve para entender los nardos esa novela es buena pero mejor que la olvidemos no descuides tu tierna hipocresía cuando te lo presente
estábamos ahí hendidos a buril en la espesura hendidos a buril por el vacío una fragua encendida en la espesura un taller de escultor con lascas de vacío dos cuerpos que se cruzan en la fronda como huenas de zorro con huenas de gineta cuerpos que en vez de manos tienen cambios de agujas cuerpos que en vez de cuerpos son minas de antracita hendidos muy despacio con golpes de vacío borrados por el canto del murete por el canto de la cancela por el canto del chumbo cuerpos o vagonetas herrados al vacío cuerpos para una estatua del vacío
estábamos ahí barriendo la hojarasca de nuestro Corazón con la escoba del cuerpo barriendo la hojarasca de los músculos con movimientos limpios de cadera barriendo la hojarasca del antes y el después para quemarla ahora en nuestro sexo desocultados como un salto de jaguar hacia una iguana pero ocultados como iguana en una poza desocultados y ocultados como la palabra en el canto
estábamos ahí tras los arbustos velando nuestro estar dormidos como espigas dormidos como calabazas dormidos como peras en un árbol velando la respiración de la cosa en la cosa y del cuerpo en el cuerpo velando el transcurrir del tiempo deteniéndose en el tiempo atentos al hidrógeno que avanza por la savia como una bicicleta que colgada de un gancho escala su pared sin miedo al precipicio atentos al arroz que avanza por el humedal como el cielo recorre una cometa enredada en los cables de la luz cuidando las raíces de la noche las raíces que sanan a la enferma
estábamos ahí detrás del seto anadeando en el estanque de los muslos a salvo del Decir y del Nosotros lo que dices de mí lo que digo de ti me sentiré culpable de nuestro apocalipsis atrácala a la carta. sitar gratis. sé de crema mercedes. reconocer. radar la tenía en mis menos y la echaba de manos las alarmas no sirven si es un profesional el que te besa tanto pan de centeno y luego los bombones y bájame la cremallera sin exiliar tu boca de mi nuca sin que levante el vuelo tu mano del pezón sin que abandone el monte de mis nalgas tu cintura rebelde alzada en armas si la amnesia es un don sé entonces mi accidente crocanti y leche condensada una hora a fuego lento y está listo
estábamos ahí tras los arbustos orinados por hadas y unicornios orinados por la velocidad por la imaginación por las metáforas empapados de olor pero inmutables como el musgo o la esquina como el tocón o el grifo que surte a la manguera manchados con la orina del lenguaje orinados por todas las palabras que después de aliviarse se olvidan de nosotros manchados de silencio manchados por las heces de la nada orinados por gnomos y por sílfides por hidras y por monstruos orinados por máscaras y voces orinados por Ti y por Mí por el Entre y el Ser por Ahora y por Nunca
estábamos ahí desmigajados como para un pez
estábamos ahí detrás del seto viéndonos despacio para burlar la Vida urmiendo a las preguntas para salir del tiempo sin salir de nosotros estábamos ahí tras los arbustos desgajados de todas las palabras lo que dices de mí lo que digo de ti mejor llévate un chal si te vas a la guerra otro avión se ha estrellado tantos mueren de sed y nosotros piscinas y piscinas minas antipersona en la contienda un solo mandamiento es necesario no usarás ya más pronombres posesivos
estábamos ahí detrás de los arbustos o tras el seto abrazados e inmóviles como raíz medicinal en manos de una enferma a salvo de los perros de la casa esperando esperando esperando el poema
Lección de matafísica
Lo que existe parece que no existe porque tú lo has tocado ser adentro, porque tú lo has tocado beso adentro con la nerviosa lengua de la nada.
Me palpas con tus manos infinitas (no son manos, lo sé, sino estallidos: el tiempo que no llega nunca a tiempo, un tiempo adelantado o retrasado que acaba siendo mar o nebulosa) y se borra mi cuerpo, y al borrarse por fin se hace visible: un signo cero suspendido en el aire entre nosotros.
Me piensas con tu boca y con tu sexo, esos dos silogismos refutables, esos dioses borrachos que han perdido la pizarra o azar donde escribirme.
Y al pensarme me restas, me haces menos, me deshaces, me viertes al vacío, me entregas al no ser y maniatado.
Parece que no existo por tu amor porque tu amor me funda, es el origen, ese punto o lugar donde está todo (también lo que no está: tu ausencia: nada).
Tu cuerpo me hace náufrago, un islote de repente ignorado por el cosmos, meteorito tachado de los mapas, nave sin un planeta al que volver que fuera giro a giro di-sol-viéndose en la luz cegadora del olvido.
Tu cuerpo hace que exista lo que existe: tu cuerpo hace imposible lo que existe.
Lo que existe parece que no existe porque tú lo has dejado sin besar.
Parece que no existes porque tienes unos labios carnosos y unos dedos que dibujan el mundo.
Nada y todo se abrazan en tus piernas cuando salen a respirar del fondo de tu mente.
Me piensas con tu nuca y con tu ombligo, me piensas con tus huesos y tus músculos, me piensas con las sillas de tu casa, me piensas con el agua y el jabón, me piensas con los árboles del bosque, me piensas con tus heces y tus gritos, me piensas no pensándome y, pensándome.
Me piensas, no me piensas: es lo mismo.
Por ti me piensa el tiempo y el espacio.
Me piensan las paredes de este cuarto, me piensan con la cal y con las manchas, me piensan con la sombra de mi cuerpo. Y al pensarme me borran, ya no estoy y ya no queda nadie en este cuarto.
El amor es un cuarto que no existe donde duerme a resguardo lo que existe.
Y el amor es un cuarto que sí existe donde duerme a resguardo lo que no.
(Un poema es un plano que refleja el justo itinerario hasta ese cuarto.)
Me piensas con el ser, con el no ser, me piensas con los números caídos del portal de la casa donde vives, me piensan tus jadeos, tus dos gatos, el barro de las ruedas de tu coche,
me piensan tus palabras cuando callan y ya no son palabras sino cuerpo,
me piensas cuando pienso en ti y el aire se adensa entre nosotros y parece un huracán inmóvil y desnudo.
más allá de ti nos piensa lo impensable (y viene hacia nosotros a la velocidad de las arañas muertas para hilarnos al no).
Busquemos el silencio para amarnos.
Poema del círculo
Todo lo que decimos da vueltas y más vueltas rueda desde nosotros a nosotros baja por la pendiente que llamamos espalda mundo ser da vueltas y más vueltas para encerrarnos juntos en la bola de nieve en el alud de círculos que van por la ladera creciendo y retumbando aplastando lo frágil la huella de los lobos y al Viejo Excursionista expulsado del cielo.
II Y lo que no decimos da vueltas y más vueltas gira sobre sí mismo en loca rotación que provoca una llama invisible un incendio que se extiende imparable por un bosque ocupado por seres que no existen por seres imposibles o vacíos habitantes M cero o de la nada que escuchan temerosos el no-chisporroteo de las llamas y ponen sus no-piernas a correr estampida de huecos que buscan una forma donde estar a salvo del no-bosque que se quema una forma o palabra o barro o nota el estruendo de un círculo bajando una montaña que aplaste lo más frágil la huella del Silencio.
III Todo lo que decimos o callamos da vueltas y más vueltas abrazo de espirales que giran enredándose las curvas enlazadas a las curvas remolino de curvas que forman la palabra y su silencio agujero que busca sus paredes de vidrio para llamarse vaso tierra que busca el aire para llamarse halcón remolino de círculos que escapan de sí mismos de círculos abiertos enganchados forzándose a decir lo que callan y a callar lo que dicen no-palabra que busca que alguien la pronuncie para llamarse tiempo y palabra que busca la mano que la borre para llamarse amor no-palabra y palabra que se enredan mientras van por el aire y se olvidan de qué estaban buscando y se rozan se frenan se detienen de pronto un círculo o tifón dormido en el vacío un círculo al que un ojo sueña desde el vacío.
IV Un círculo y un ojo que se miran despacio mientras ruedan inmóviles la ladera hacia arriba y aplastan lo más frágil algo que estaba en ellos y dejaron caer un punto una pupila el centro de sí mismos algo que estaba en ellos y ya no necesitan pues ya no son palabra o no-palabra sino tiempo y amor un círculo incansablemente quieto que se evadió del punto o centro o Dios y que ahora lo aplasta en el ahora.
No estés triste‚ mi amor…
No estés triste‚ mi amor‚ y si lo estás‚ que tu tristeza sea un modo de vengarte de Dios y de las flores‚ de la alegría inútil que debe ser la vida según ellos‚ y no estés triste nunca por las cosas que pasan o no pasan‚ sino solo por esto: porque contempla la tristeza desde lejos a Dios y a las flores y al tiempo y nos lleva al lugar donde amar es posible.
De “Semillas para un cuerpo” 1988
No lamento tu ausencia‚ no me alegro tampoco…
No lamento tu ausencia‚ no me alegro tampoco: esta paz de tenerte como siempre en las manos es parte de mi amor‚ de este nuevo sentido que has puesto en mis sentidos‚
y no es que estés muy lejos‚ es que madura lento lo que más nos importa y el tiempo y el espacio son frutas delicadas·
De “Semillas para un cuerpo” 1988