Cuando el viento abalanza sus mastines...

Cuando el viento abalanza sus mastines…

Cuando el viento abalanza sus mastines por las encrucijadas del olvido y levanta las hojas del recuerdo que cubrían las huellas del camino, se ve un paisaje desolado y yerto, la sombra de los días que se han ido, borrando con su paso la esperanza de algún inencontrable paraíso, cuando el viento abalanza sus mastines por las encrucijadas del olvido.

Cuando la noche trae su misterio y se mira a los ojos al destino, cuando la soledad se precipita por nuestra confusión y sus abismos, de no se sabe dónde, la tristeza aparece de pronto con su frío dejando un esqueleto de verdades olvidado a la puerta del vacío, cuando la noche trae su misterio y se mira a los ojos al destino.

Cuando la nada crece en las macetas y se esconde en el fondo del pasillo, cuando nos despertamos con su cuerpo pegado a nuestro nombre y apellido, olas de sal golpean las paredes, se arremolinan ante el precipicio y nos va arrebatando su blancura hasta el último sueño del sentido, cuando la nada crece en las macetas y se esconde en el fondo del pasillo.

“Esos tus ojos” 1981