Si algo ha marcado el rumbo de mi vida es, sin duda, el deseo, esa imposible búsqueda de todo lo que está más allá a la que debo cuanto de valioso, hermoso o placentero encontré más acá -¡oh cuerpos memorables, volved a mis sentidos! Mi obediencia ha tenido cuanto al placer me lleva, aunque cierta mesura sabe imponerme la sabiduría -no echar al fuego toda la madera, que hay que construir mesas y sillas, y escaleras.
Un cerdo de la piara de Epicuro supongo que habré sido, -cosa que, por supuesto, me parece estupenda, porque creo que somos una larga pandilla de implicados los que hemos preferido el amor al poder, al robo o a la guerra a lo largo del tiempo, y que no lo hemos hecho nada mal, francamente.
“Esos tus ojos” 1981