En casa ajena siempre, camino del destierro, al filo de terribles madrugadas, huyendo de lugares y gentes conocidas, rumbo a la incomprensión, de cara a lo imposible, roturar los calveros del silencio y el luto amenazantes, abrir los brazos a lo imprevisible y en vértices y aristas del poliedro del día encontrar esa luz que transfigura en sueño el reto de lo cotidiano
“Esos tus ojos” 1981