Volver a la ciudad lejana de la infancia, par entre pares otra vez, recobrar aquel puesto hace tiempo perdido, ámbito acogedor en días fríos, tejido de costumbres y de complicidades. Rememorar rincones olvidados, rostros desdibujados, calles, nombres, maneras y expresiones. Borrar tanta distancia en unas horas de feliz reencuentro. Pasear por aceras familiares y jardines que siguen alzando aquellos árboles que la memoria guarda en dulces entresijos. Ser otra vez aquel que fue, que fuiste, página ya pasada de una historia que te trajo hasta aquí, hasta este día, niño por unas horas en tu vieja ciudad, en el fondo la misma, pero tan diferente, y partir, partir pronto, recobrar los quehaceres de otro mundo lejos de estos paisajes que evidencian con su presencia brusca su diario desgaste, el paso de los años, al tiempo que tu propio deterioro.
“Esos tus ojos” 1981