Será mejor así. Tu rostro eternamente trenzará entre mi pecho inéditos cordajes, se mantendrán tus manos taumaturgas, y en tu ritmo no habrá jamás monotonía. El color de tus ojos siempre será distinto, y el sabor de tu piel, y el de tu boca. Jamás será rutina desnudarte ni ver cómo te ocultas. Porque no te atreviste a romper con tu mundo cotidiano, no será nunca el nuestro cotidiano, rutinario y monótono. Cada cual vivirá a solas su jornada y en vez de soportarnos mansamente, yo haré literatura entre otras cosas, y tú no sé qué harás, fuera de mi memoria.
“De aquel amor me quedan estos versos” 1975