¡Hermosos cabellos plateados, dulcemente revueltos! ¡Frente serena y rizada! ¡Y tú, faz toda de oro! ¡Ojos de cristal hermosos! ¡Grande boca honorada, que con ancho repliegue levantas tus extremos!
¡Lindos dientes de ébano! ¡Oh tesoros preciosos, que con sonreír solo enamoráis al alma! ¡Damasquina garganta con cien pliegues ornada! ¡Y vosotros pezones, dignos de tan gran cuerpo!
¡Bellas uñas doradas! ¡Mano rolliza y breve!¡ ¡Oh muslo delicado! ¡Y vos, redondas piernas! ¡Y eso que honestamente a nombrar ni me atrevo!
¡Bello y transparente cuerpo! ¡Miembros de vidrio bello! ¡Oh, beldades divinas! Perdonadme, os lo ruego, si, pues que soy mortal, a amaros no me atrevo.
De “Les Regrets” 1558 Visor 1985 Versión de Luis Antonio de Villena
Nota del traductor: Soneto paródico. Du Bellay distorsiona e invierte el tono y los topoi habituales en la poesía petrarquista. En esto (que llevaron más lejos Quevedo o Lope de Vega, por ejemplo) Du Bellay es barroco o mejor -por su modo- manierista. Ciertas distorsiones de la amada petrarquista la recuerdan, en pintura, a los retratos-bodegones de Giuseppe Arcimboldo, contemporáneo de nuestro autor.