Vida mía

Vida mía

Cuando hablo, el amor llevo en la saliva. Me exalta donde yo no soy tu vida; Te exalta donde tú no eres mi vida: Fuego en el prisma

Tal fuerza oscura nace del instinto; Mas veo el fuego y siento en vena viva. Ya el intercambio de cabello y hierba Me hinche de frutos.

¿Y qué húmedo teatro en el rocío Acerca a la honda sombra tu figura, Que de la más remota lejanía, Mezclo los hitos?

Tumba las tristes voces, hembra azul; Veo quemando el fuego toscos prismas, En rústica manzana oigo ebrias voces; Vivo cuando hablan.

Con ambas manos al rayar el alba, Balbuceo por vías obstruidas Mientras abro entre fuego inmensas puertas, Reflejo de otras.

Tu mirada perfuma a quien te mira, De amor impregno tu única imagen, Y la palabra, viva a flor de labios, Es primitiva.

Pierdo el límite, cal iluminada; y provoco naufragios entre plantas. Nada de lo que miro es con mis ojos: Fuerza ni esfuerzo.

Hablas, y el cielo es un lugar salvaje, Desde el nacer del sol hasta la puesta. Nieblas y nieblas. Tus ojos no miran Al mirar, nada.

Mas la ola estalla y el ojo se encanta Del barco que es el cuerpo en las personas Y, entre las peñas de una playa oculta, Brilla el crepúsculo.

Versión de Alfonso Alegre y Victoria Padilla