El muro es, de este lado, oscuro y triste, tal como sucedía en aquel cuento que un día te expliqué. Si fuese cierto, hoy todos los pájaros que tú pintaste te esperarían en el otro lado cantando para ti: la parte clara de la que hablaba el cuento te acogería como yo y tu madre si pudieses volver de nuevo a casa. Mientras cuento la historia para mí, miro los últimos pájaros que pintaste. Aquí, en el lado lóbrego del muro, ¿de qué forma podría pagar esta ilusión de sentirte en la brisa de un instante? * * *
Horarios nocturnos
Acostado a tu lado, oigo los trenes. Cruzan mi frente sus fugaces luces rasgando el horror tibio de esta noche. La pausa de silencio me deja una luz roja, una nota sobre este pentagrama de cables y de vías oscuras y brillantes. Acostado a tu lado, oigo cómo se alejan con el ruido más triste. Quizá me he equivocado no subiendo a uno de ellos. Quizá el último acierto sea -abrazado a ti- dejar pasar los trenes en la noche.