A Àlex Susanna
Tanto tiempo has tardado en aprender que llegas tarde al gran amor: Que nunca habrás vivido una edad de oro. Las rosas de Ronsard nunca serán perfume en tu mirada, ningún otoño habrá de deshojar, en los brazos de nadie, lentos pétalos. Con el olvido tapas los espejos igual que acostumbraban en las casas donde había un difunto. No vuelven las mujeres con las cuales cambiabas años de tu soledad por un fugaz momento de ternura. Tan ardiente es la vida en el otoño, que en las horas de angustia no podrás amar ni a la mujer que ya has perdido.