La carta

La carta

Mirabas siempre hacia adelante como si allí estuviese el mar. Creabas de esta manera un movimiento de olas ajeno y mítico en alguna playa. Nos unía la fuerza peligrosa que da al amor la soledad. Aún hace temblar entre mis dedos, de forma imperceptible este papel. Camino abandonado entre tú y yo, cubierto por las cartas, hojas muertas. Pero sé que el camino persiste. Si abandono la mano sobre el pequeño fajo, la siento descansar sobre tu espalda. Solías escuchar hacia adelante como si allí estuviese el mar, ya transformado en una voz cansada, ronca y cálida. Poco nos une aún: sólo el temblor de este papel tan fino entre los dedos. * * *