Primer verano sin ti

Primer verano sin ti

I Acantilados de un verdoso gris, igual que grandes hachas prehistóricas, se hunden en el agua. Como quien pela fruta, la carretera ciñe una curva, y otra, por las viejas colinas abrasadas.

El coche se detiene ante la playa y en el retrovisor no están tus ojos. Enfrente, blanco, La Gambina con su letrero -HOTEL- color azul mirando, en la azotea, hacia el mañana.

II Estás sentada enfrente de las olas: las nubes se amontonan sobre el pueblo, pero tú estás de cara al horizonte, debajo aún del cielo del pasado, que es nuestro mejor tiempo. El mar, la gente, las embarcaciones, todo se está moviendo en esta última postal de ti.

El viento ensaya ráfagas que se llevan volando una sombrilla. Gotas frías de lluvia sobre la piel caliente son como la advertencia de las madres recogiendo en los ojos la sombra del peligro en una playa abandonada al viento.

III Joana, ahora el temporal resbala bajo tus pies cansados. Te veo huir: vas con tu lentitud cruzando la mirada de la lluvia. De pronto ya no estás ni en casa ni en la playa, tus retratos sonrientes los baten tramontanas del espanto. Muchos años clavaste tus muletas entre cantos rodados para llegar al mar. Bajo el puente de hierro -te lo dirán las golondrinas muertas- tu amado pueblo de Colera nunca más cambiará para tus ojos. * * *