La prohibición

La prohibición

Guárdate de quererme. Recuerda, al menos, que te lo prohibí. No he de ir a reparar mi pródigo derroche de aliento y sangre en tus llantos y suspiros, siendo entonces para ti lo que tú has sido para mí. Pues goce tan intenso consume al punto nuestra vida. Así, a fin de que tu amor frustrarse no pueda por mi muerte, si tú me amas, guárdate de quererme.

Guárdate de odiarme, o de excesivo triunfo en la victoria. No es que yo a mí mismo haga justicia, y me resarza del odio con más odio, pues tú el título perderás de conquistador si yo, tu conquista, perezco por tu odio. Así, a fin de que mi ser a ti en nada perjudique, si tú me odias, guárdate de odiarme.

Mas ama y ódiame también. Así ambos extremos la función de ninguno cumplirán. Ámame para que pueda morir del modo placentero. Ódiame, porque tu amor es excesivo para mí, o deja que los dos mutuamente, y no a mí, se destruyan. viviré entonces para apoyo y triunfo tuyo. Así, para que tú a mí, a tu amor y odio no destruyas, déjame vivir, pero ama y ódiame también.

Versión de Purificación Ribes