Canción de la margarita

Canción de la margarita

Con su gran ojo, el sol no ve lo que yo veo. La luna, toda plata, orgullosa, pudiera ocultarse igualmente en una nube.

Y al llegar primavera -¡oh, primavera!- es la de un rey mi vida. Echada entre los brotes de la hierba, acecho a las muchachas bonitas en su paso.

Miro por los lugares donde no osara nadie y se fijan mis ojos donde nadie los fija, y si la noche viene, me cantan los corderos una canción de cuna. Versión de Màrie Montand