La paloma

La paloma

Una paloma tuve muy dulce, pero un día se murió. Y he pensado que murió de tristeza. ¡Oh! ¿Qué le apenaría? Sus pies ataba un hilo de seda, y con mis dedos lo entrelacé yo mismo. ¿Por qué morías, tú, de pies lindos y rojos? ¿Por qué dejarme, pájaro tan dulce? ¿Por qué? Dime. Muy solito vivías en el árbol del bosque: ¿Por qué, gracioso pájaro, no viviste conmigo? Te besaba a menudo, te di guisantes dulces: ¿Por qué no vivirías como en el árbol verde? Versión de Màrie Montand