Soy hija del rey, Señora, a coger la flor del agua. (Del Romancero tradicional)
En la lluvia de junio cómo me eres extraña. Cómo llenas el mundo con tu voz inaudible.
Cómo tiendes las manos en la bruma anegada, grial de tibia penumbra, cauce de húmeda luz.
Déjalo, no se enturbie con el limo del tiempo que revuelve la culpa como un novillo herido.
Mudo fragor del beso. De repente, qué tarde: de agrio remordimiento me ha llenado la edad.
Reverdecen en vano estos chopos. Tú sabes de un dolor de raíces que devorando va. “Diario de un poeta recién cansado” 1985