_A Joseba Sarrionandía
¿De dónde vienen esas luces, dónde están los marinos del barco antiguo? Francisco Ibernia_
Decid ¿cómo zafarse de estas tristes anémonas, arrastrado a la vasta oscuridad del fondo?
Vidrio abisal ¿qué es esa luminaria imprecisa? Llama malva no extinta desciende con nosotros.
Arriba, las cuadernas abiertas del esquife: alta quilla, acerado esternón silencioso.
Ah la tierna madera, tacto suave del pino, arrebatada gloria del olivo y del olmo. Caer. Caer despacio, como un áncora enferma. Madréporas hostiles vedarán mi retorno.
“Diario de un poeta recién cansado” 1985