Tríbada falsaria

Tríbada falsaria

Que torpemente, Lesbia, ofenderme procuras.

Considera, por caso, el venenoso infundio que sobre mí propala tu tierna sobrinilla, esa nauseabunda literata en vernáculo que languidece -es obvio- por mi eterno desdén.

Sé que de ti procede, pero no ha de ayudarte mi inmerecida fama de catador de virgos, pues desoíste antes el consejo del Griego.

En materia de fábulas, se debe preferir lo verosímil imposible a lo posible inverosímil.

“Suma de varia intención” 1987