but who is that on the other side of you?
Entonces era el mundo. Qué grande parecía. En el límite mismo del verano, qué dulce el tiempo que se abría, la luz indeclinable.
Entre el pinar y el río se extendían los huertos: los pequeños retazos de maizales y habares brillaban agolpados bajo el oro de junio.
Inventar cada día las cosas, empaparse de sol, buscar los nombres del grillo y de la arena, del hinojo fragante, del cangrejo, del cuarzo.
Y el regreso: la tarde nos devolvía al sueño por estradas de polvo y escoria triturada, dóciles a las voces cercanas del cansancio.
Pero yo te sentía. Tú venías conmigo, ángel del tedio, hermano, arrojando tu sombra sobre las zarzamoras, tu sombra abominable. “Diario de un poeta recién cansado” 1985